sábado 19 de noviembre de 2011

Soy...




Soy imán de la locura masculina, de los lamentos femeninos, de los sueños infantiles y de los secretos de los adultos mayores. Soy imán de recuerdos que se enfrascan con decisiones no tomadas y hubieras perdidos en la ramas del árbol de la vida.
Soy canción que arrulla a viajeros insomnes, suplicantes de Morfeo y como ayudante suya, los encamino a sus brazos. Soy esa mujer que al mirarme suplican un abrazo y quieren darme su corazón por lo menos quince minutos para que cure las heridas.
Soy cabeza de hombre, con largos cabellos y miles de dudas, que hace retorcer los pensamientos más estructurados. Soy curandera con las manos y enfermera de aquellos que van saliendo del abismo.
También soy oscuridad, laberinto, rompecabezas, maldición, abrazo, seducción y cuantos adjetivos quieras darme.
Soy. En este mundo de proyectos, de seres inacabados, de existencias transformadas, deformadas, soy siendo. Ni Sartre, ni Heidegger, ni Nietzsche, ni Empédocles son mi guía. Es Nothomb, es Lispector, es Castellanos, las que me llevan de la mano en la locura de ser.
Soy el retazo de mujer que muchos no imaginan. Soy la mujer que muchos no tienen idea que existe. Soy Ella que se mete en la cabeza de tantos y luego no olvidan, pero lo niegan, soy su pesadilla que les come la cabeza.
Soy la maestra de los cuentos, no los hago, los cuento y los niños de tres años se aferran a mis piernas para que les haga olvidarse del tiempo, sólo compartir palabras fantásticas, sólo dejarlos hablar de lo que ellos quieren decir, sólo creer que vivimos un mundo diferente.
Soy. Ser siendo. Ser aquello que se es y que se desconstruye para construirse todo el tiempo.
Soy el consuelo de muchos, el olvido de tantos, el instante de millones, el refugio de otros.
Nadie cuestiona lo que soy, nadie comprende que puedo ser dulzura y horror.