miércoles 11 de mayo de 2011
Actuar y sorprenderse
Uno no se conoce a si mismo por más que digamos que nos conocemos. Tal vez conocemos lo que sabemos de la cotidianidad de nosotros pero no intuimos la respuesta de momentos de crisis, incluso de los momentos en que uno puede sorprender a los otros, es más, a veces el sorprendido es no de lo que hizo y como afecto o modifico el entorno.
Son justamente las acciones que uno piensa afectarán de un modo las que nos sorprenden, porque muestran a los otros algo completamente distinto. Volátil. Y entonces la sorpresa que se erige frente al nosotros, los actores del mismo, es sorpresa. A veces el acto inocente se convierte en terrible. Otras veces el acto terrible termina siendo benefico para el otro.
En el fondo no sabemos quien somos, ni de que somos capaces... pero nos encanta hacernos creer que si, nos da seguridad, cuando en realidad a veces somos capaces de darnos unas gratas sorpresas a nosotros mismos.
miércoles 4 de mayo de 2011
Angustia

"Divina", el libro de Francoise Mallet-Joris, narra la vida de una gorda que decide ponerse a dieta.
Todo comienza un día que viviendo en no sé que número de piso, se descompone el elevador y una de sus amigas preocupada por su peso y falta de condición le dicen que no salga, que ella le hará el super y se lo llevará a su casa. Después de eso no reucerdo mucho que pasa, pero tengo toda la sensación de los monólogos de "Divina": angustia, el mundo le grita gorda y ella no puedo ponerse a dieta. Lucha contra la imagen de su madre delgada, la imagen de un Didier delgado que parece que la ama, un mundo que le grita gorda y que debe bajar para que Didier se quede con ella.
En uno de sus monólogos la angustia es tal que corre a la alacena a ver que queda, unas galletas sin sabor, sin azúcar, se las debora para quitarse la angustia, para sentirse llena, para que pase algo dentro de su vida, algo más allá de si misma.
HOy pienso en Divina, pienso que también estoy encerrada en este cuerpo del que quiero huir, también creo que la angustia se te amarra en la piel y te vuelve loca. También creo que está locura no tiene solución. ¿Acaso los locos se curan en algún momento de la vida?
A veces lo terrible del asunto es no saber de donde viene la angustia y lo peor... ¿por qué no se va?
domingo 1 de mayo de 2011
Construir corazones
Aprender lo que es es corazón duele. Sabe muy bien Camila que esos dolores llegan sin saber que serán dolor, por lo menos en lo que se aprende a usar. A diferencia de la cabeza, Camila sabe que aprende mucho más rápido las cuestiones lógicas, analíticas, es mucho más acertiva y directa: ataca, golpea, como katana, sutil y mortal.
Camila se dejo ir por mucho tiempo por la cabeza, cuestiona todo. Eso genero tantas lágrimas, el corazón no tenía entrenamiento, mientras que la cabeza gestaba ideas, metáforas, pintaba sus propios cuadros y se generaba sus propios problemas.
Le costo mucho trabajo entender que el corazón y la cabeza unidas tienen una mecánica interesante. El poder sentir y tener una coraza de defensa, el poder armar una estrategia de guerra, conquistar un corazón y luego amarlo, tal vez incluso dejarlo libre, si acaso las situaciones lo demandan olvidarlo.
Camila creció con la idea de un amor eterno. Ahora sabe que eso es cosa figurativa en el pensamiento de escasos seres humanos y no es tan posible como hace cien años. Sabe que puede ser más viable vivir una relación abierta. Lealtad completa fidelidad nula. Incluso Camila nunca ha soñado con vestidos blancos. Ha soñado dos veces con hijos. Una vez era una niña que tuvo que defender de una mujer que quería matarla. Otra vez fue un niño que se lo enseñaba a su padre. Recuerda haberse soñado en vestido de fiesta y embarazada de unos seis meses.
Sin embargo Camila se ha topado con amantes que la hacen perder la cabeza, incluso los sueños de casa, los sueños de gloria. Aprende también que hay humanos que dejan una cicatriz, un sin fin de lágrimas pero más vale llorarlos a quedarse con "hubieras" y más "miedos".
Camila conoció a Tadeo. Desde el primer momento sintió que su cuerpo reaccionaba amable a él. No era amor y no podía serlo. "Te pareces a mi novia" fueron las primeras palabras de él. Sin embargo, empezaron a salir: café, comidas, cine. Un día Camila no podía salir de casa, la gripa la tenía tumbada en la cama. Tadeo apareció con el medico en su casa, "Sólo es cuestión de descanso, mucha agua, un analgésico y estará bien". Tadeo paso todo el fin de semana con Camila, incluso ella escucho cuando mintió sobre dónde estaba y qué estaba haciendo a todo el que le marcara, hombre o mujer, incluso a su madre misma. Camila se sintió como perla escondida en la ostra, lejos de los ojos de todos, pero latente al dueño de la misma. No lo cuestiono. ¿Para qué perder lo que se tiene si se está bien así?
Termino la gripa y Camila regreso a la vida. Tadeo seguía buscándola. Pero una tarde que no llego al café Bruno se sentó con ella, bromeo y ella sintió como le gustaba Bruno desde la primera vez que lo vio y hasta ese día él se atrevía a sentarse con ella.
Camila no menciono a Tadeo. A Tadeo le hablo de Bruno y entonces supo que la podía perder, sin embargo no dijo nada.
Camila se partía en dos, sin romper el corazón. Su cabeza sabía lo que pasaba con los dos. Sin embargo su intuición le decía que ninguno se quedaría lo suficiente para verla con la cabeza cana.
Fue una tarde que decidió salir sola cuando conoció a Mario. Estaban en el museo. Cada uno miraba cuadros diferentes. Se detenían a observar esculturas distintas. Hasta que sentados en la cafetería se miraron, se sonrieron y se cambiaron de mesa. Se sentaron en una que estaba en la sombra, ambos dejaron su primera elección. Hablaron de lo que tenía el museo, tomaron café. Aceptaron que debían volverse a ver. Otra exposición. Una obra de teatro. El tiempo entre ellos paso lento. Tadeo desapareció. Bruno la quería para él pero no se atrevía a decirlo.
Mario y Camila dejaban que todo pasaba y sin nombre caminaban. Lloraban juntos. Iban a reuniones. Decían que eran amigos, sus amigos rumoraban, los amigos de ambos conspiraban en dejarlos en lugares comprometedores solos poniendo escenarios y bebidas.
Bruno termino por irse.
Mario y Camila creyeron que debían ahorrar gastos y decidieron irse a vivir juntos, sin nombre, con acciones, con antojos, sin decir a otros lo que pasaba cuando la puerta se cerraba.
Camila se dejo ir por mucho tiempo por la cabeza, cuestiona todo. Eso genero tantas lágrimas, el corazón no tenía entrenamiento, mientras que la cabeza gestaba ideas, metáforas, pintaba sus propios cuadros y se generaba sus propios problemas.
Le costo mucho trabajo entender que el corazón y la cabeza unidas tienen una mecánica interesante. El poder sentir y tener una coraza de defensa, el poder armar una estrategia de guerra, conquistar un corazón y luego amarlo, tal vez incluso dejarlo libre, si acaso las situaciones lo demandan olvidarlo.
Camila creció con la idea de un amor eterno. Ahora sabe que eso es cosa figurativa en el pensamiento de escasos seres humanos y no es tan posible como hace cien años. Sabe que puede ser más viable vivir una relación abierta. Lealtad completa fidelidad nula. Incluso Camila nunca ha soñado con vestidos blancos. Ha soñado dos veces con hijos. Una vez era una niña que tuvo que defender de una mujer que quería matarla. Otra vez fue un niño que se lo enseñaba a su padre. Recuerda haberse soñado en vestido de fiesta y embarazada de unos seis meses.
Sin embargo Camila se ha topado con amantes que la hacen perder la cabeza, incluso los sueños de casa, los sueños de gloria. Aprende también que hay humanos que dejan una cicatriz, un sin fin de lágrimas pero más vale llorarlos a quedarse con "hubieras" y más "miedos".
Camila conoció a Tadeo. Desde el primer momento sintió que su cuerpo reaccionaba amable a él. No era amor y no podía serlo. "Te pareces a mi novia" fueron las primeras palabras de él. Sin embargo, empezaron a salir: café, comidas, cine. Un día Camila no podía salir de casa, la gripa la tenía tumbada en la cama. Tadeo apareció con el medico en su casa, "Sólo es cuestión de descanso, mucha agua, un analgésico y estará bien". Tadeo paso todo el fin de semana con Camila, incluso ella escucho cuando mintió sobre dónde estaba y qué estaba haciendo a todo el que le marcara, hombre o mujer, incluso a su madre misma. Camila se sintió como perla escondida en la ostra, lejos de los ojos de todos, pero latente al dueño de la misma. No lo cuestiono. ¿Para qué perder lo que se tiene si se está bien así?
Termino la gripa y Camila regreso a la vida. Tadeo seguía buscándola. Pero una tarde que no llego al café Bruno se sentó con ella, bromeo y ella sintió como le gustaba Bruno desde la primera vez que lo vio y hasta ese día él se atrevía a sentarse con ella.
Camila no menciono a Tadeo. A Tadeo le hablo de Bruno y entonces supo que la podía perder, sin embargo no dijo nada.
Camila se partía en dos, sin romper el corazón. Su cabeza sabía lo que pasaba con los dos. Sin embargo su intuición le decía que ninguno se quedaría lo suficiente para verla con la cabeza cana.
Fue una tarde que decidió salir sola cuando conoció a Mario. Estaban en el museo. Cada uno miraba cuadros diferentes. Se detenían a observar esculturas distintas. Hasta que sentados en la cafetería se miraron, se sonrieron y se cambiaron de mesa. Se sentaron en una que estaba en la sombra, ambos dejaron su primera elección. Hablaron de lo que tenía el museo, tomaron café. Aceptaron que debían volverse a ver. Otra exposición. Una obra de teatro. El tiempo entre ellos paso lento. Tadeo desapareció. Bruno la quería para él pero no se atrevía a decirlo.
Mario y Camila dejaban que todo pasaba y sin nombre caminaban. Lloraban juntos. Iban a reuniones. Decían que eran amigos, sus amigos rumoraban, los amigos de ambos conspiraban en dejarlos en lugares comprometedores solos poniendo escenarios y bebidas.
Bruno termino por irse.
Mario y Camila creyeron que debían ahorrar gastos y decidieron irse a vivir juntos, sin nombre, con acciones, con antojos, sin decir a otros lo que pasaba cuando la puerta se cerraba.
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