miércoles 23 de febrero de 2011
Cabeza y sus historias...
Es la cabeza, me duele, duele levantarla de la almohada, me obliga a regresar a la cama y soñar. No se sueño, imagino, tiemblan las manos y se rehace un tejido sutil en la cabeza, las ideas perdidas, los recuerdos atorados en rincones olvidados, tu cara, la voz apenas sonora en un teléfono viejo.
***
Hoy decido levantarme, contra todo. La cabeza se ladea, algo zumba pero no importa. El primee pie que bajo de la cama es el derecho, le sigue el izquierdo, se detienen juntos y sé que primero se debe mover el derecho. Se mueve el izquierdo, paso firme, no tropieza, le sigue su compañero, andan todo el día, me llevan al destino y de regreso. Todo se convierte en nuevo, el mundo gira en instante y cuando creo que se detendrá otra vez gira de nuevo.
***
La cabeza se mueve de un lado a otro, escucha, se da cuenta que el sonido la enloquece. Trata de mirar el verde pizarrón para olvidarse de los gritos, se azota la puerta y sabe que algo de vedad está mal, estalla, como si fuera una bomba interna estalla, corre a la puerta, la boca grita una serie de palabras que no entiende, no tiene miedo, es una guerra. Seguramente perdida y además cansada.
lunes 14 de febrero de 2011
Vivir la apuesta
Poquito a poco te me metes en la piel.
Sonrió como coqueteandote, parece que algo sucede pero ya sabemos ambos que es un juego y seguimos bebiendo, mirándonos, revisamos lo que tenemos de frente, saboreamos las noches que están por venir, las que ya hablamos, las que ya nos prometimos.
Al llegar a la casa, mi cabeza obsesionada piensa en tu abrazo, hacia mucho que no sentía ese calor que dejan los brazos de los hombres que te quieren de amiga, que cuando te dicen "te cuidas" tienen un rastro de verdadera preocupación.
Y sé que estoy por cruzar una línea peligrosa, que tal vez no sea bueno ir adelante, no hay garantía, hombre moderno que no quiere casarse y yo soy de esas mujeres que ha aprendido que más vale tener un corazón herido a vacío. Por eso acepte la propuesta sin duda o tal vez la provoque, eso no lo sé. Lo que sí se es que estoy apostando y el fondo de mi dice que aún ganando todo está perdido.
El abismo a mis pies es señal caída, ¿será acaso que tengo el paracaídas como dice Huidobro? o saltare de verdad a la muerte, a desgarrar el alma.
Sé que en esta vida lo peor que puede hacer uno es no hacerlo. Sé que hay hombres con los que no se debe soñar, más bien como diría una amiga "o te lo cenas o te quedas con las ganas" y la verdad viendo lo que puede venir... apuesto... apuesto aunque tal vez ya se el resultado...por el momento, yo sé que tengo alas.
domingo 13 de febrero de 2011
***
Es tan fuerte, tan necesario, tan ruin...
que dejo que las palabras construyeran un mundo
y entonces me dejo aqui.
jueves 10 de febrero de 2011
De la soledad de uno

Hoy que el cuerpo me ha pedido que responda frente algo más que un aparato, no llega nadie, no llega el suspiro más lejano de algún moribundo.
Diriase que seres mágicos rodearon la cama, seres que sin pedir llegaron con respuestas a mis oídos sordos.
Pensemos que sólo el cerebro imagina, se miente a cada instante creyendo que sus "imaginaciones" son imágenes de su realidad, al mentirse tanto, no distingue lo real de lo irreal. Se vive en mentiras y esa idea de que existe un ser o un ente que me encapsula para él es un proceso descabellado para no asumir que en realidad uno esta solo.
La soledad no es mala. Sin embargo hay días como noches frías sin lunas donde, un masaje de "palabras" (llamese conversación) es necesario; revolotear en el otro, asumirlo, respetarlo, saber del límite que nos ponemos entre dos seres que sólo se sientan frente a frente para intercambiar palabras, beber algún líquido relajante y poco después regresar a su soledad.
No duele estar sola. No duele estar con alguien. No duele saber que alguien te mira como su sanadora. No duele si quiera escuchar las confesiones de los hombres y sus amantes, mujeres, amigas, novias, musas o fantasías. No duele hablar del dolor. Tampoco duele hablar de la felicidad de los otros, de sus conquistas, de sus noches de pasión, de sus noches compartidas a través de los años.
No duele saber que uno se puede mirar durante temporadas enteras en la psicología de un personaje hecho para las masas. No duele pensar los libros que se han quedado en la piel porque recuerdan en fragmentos lo que uno es, la construcción y destrucción del mismo, incluso, no duele pensar en los cuentos de hadas que dieron paso a la fantasía de vida.
Sólo que hay noches que deben compartirse. Y hace mucho que no se comparten.
miércoles 2 de febrero de 2011
Mirar lo que se es
Se mira al espejo Edra. Tiene más de un mes que se levanta de la cama, se estira y para frente al espejo. Nunca la he visto desnudarse frente a él. Creo que sólo se mira el rostro.
Edra ha cambiado desde que inicio el ritual de mirarse al espejo. Antes no lo hacía por más de unos minutos o para terminar de arreglarse; ahora pasa de menos diez minutos con mirada fija en la imagen que está en el espejo.
Una vez me dijeron que mirarse al espejo por mucho tiempo te permite ver tu lado oscuro. No sé si Edra lo ha encontrado y está fascinada por el hecho, si acaso no lo cree o de verdad no encuentra diferencia entre la que mira y la mirada.
Luego de esa contemplación Edra sigue su rutina de mañana, se mete a bañar, se viste, desayuna, termina de arreglarse y sale al trabajo. Lo único que he notado es que sus palabras cada día son menos. Apenas un "hola", un "ya llegue", un "ya me voy". No hay hombres que la pretendan hasta este momento y termino hace dos meses con su novio porque ella decía que él sólo la quería utilizar.
Edra mira algo en el espejo, algo la afecta, pero no comprendo que es.
Un día que me que sola, fui al cuarto de Edra, me miré en el espejo y no logre ver más que el juego de mis manos en el reflejo, una sonrisa pícara que me atraía a dejar de ser yo durante unos minutos, cerre los ojos y me aleje.
Ahora cada que Edra se va, voy a mirarme al espejo. Cada que Edra apenas habla yo apenas contesto. No me he atrevido a decirle que he encontrado su secreto.
Edra ha cambiado desde que inicio el ritual de mirarse al espejo. Antes no lo hacía por más de unos minutos o para terminar de arreglarse; ahora pasa de menos diez minutos con mirada fija en la imagen que está en el espejo.
Una vez me dijeron que mirarse al espejo por mucho tiempo te permite ver tu lado oscuro. No sé si Edra lo ha encontrado y está fascinada por el hecho, si acaso no lo cree o de verdad no encuentra diferencia entre la que mira y la mirada.
Luego de esa contemplación Edra sigue su rutina de mañana, se mete a bañar, se viste, desayuna, termina de arreglarse y sale al trabajo. Lo único que he notado es que sus palabras cada día son menos. Apenas un "hola", un "ya llegue", un "ya me voy". No hay hombres que la pretendan hasta este momento y termino hace dos meses con su novio porque ella decía que él sólo la quería utilizar.
Edra mira algo en el espejo, algo la afecta, pero no comprendo que es.
Un día que me que sola, fui al cuarto de Edra, me miré en el espejo y no logre ver más que el juego de mis manos en el reflejo, una sonrisa pícara que me atraía a dejar de ser yo durante unos minutos, cerre los ojos y me aleje.
Ahora cada que Edra se va, voy a mirarme al espejo. Cada que Edra apenas habla yo apenas contesto. No me he atrevido a decirle que he encontrado su secreto.
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