
"Divina", el libro de Francoise Mallet-Joris, narra la vida de una gorda que decide ponerse a dieta.
Todo comienza un día que viviendo en no sé que número de piso, se descompone el elevador y una de sus amigas preocupada por su peso y falta de condición le dicen que no salga, que ella le hará el super y se lo llevará a su casa. Después de eso no reucerdo mucho que pasa, pero tengo toda la sensación de los monólogos de "Divina": angustia, el mundo le grita gorda y ella no puedo ponerse a dieta. Lucha contra la imagen de su madre delgada, la imagen de un Didier delgado que parece que la ama, un mundo que le grita gorda y que debe bajar para que Didier se quede con ella.
En uno de sus monólogos la angustia es tal que corre a la alacena a ver que queda, unas galletas sin sabor, sin azúcar, se las debora para quitarse la angustia, para sentirse llena, para que pase algo dentro de su vida, algo más allá de si misma.
HOy pienso en Divina, pienso que también estoy encerrada en este cuerpo del que quiero huir, también creo que la angustia se te amarra en la piel y te vuelve loca. También creo que está locura no tiene solución. ¿Acaso los locos se curan en algún momento de la vida?
A veces lo terrible del asunto es no saber de donde viene la angustia y lo peor... ¿por qué no se va?
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