miércoles 2 de febrero de 2011

Mirar lo que se es

Se mira al espejo Edra. Tiene más de un mes que se levanta de la cama, se estira y para frente al espejo. Nunca la he visto desnudarse frente a él. Creo que sólo se mira el rostro.
Edra ha cambiado desde que inicio el ritual de mirarse al espejo. Antes no lo hacía por más de unos minutos o para terminar de arreglarse; ahora pasa de menos diez minutos con mirada fija en la imagen que está en el espejo.
Una vez me dijeron que mirarse al espejo por mucho tiempo te permite ver tu lado oscuro. No sé si Edra lo ha encontrado y está fascinada por el hecho, si acaso no lo cree o de verdad no encuentra diferencia entre la que mira y la mirada.
Luego de esa contemplación Edra sigue su rutina de mañana, se mete a bañar, se viste, desayuna, termina de arreglarse y sale al trabajo. Lo único que he notado es que sus palabras cada día son menos. Apenas un "hola", un "ya llegue", un "ya me voy". No hay hombres que la pretendan hasta este momento y termino hace dos meses con su novio porque ella decía que él sólo la quería utilizar.
Edra mira algo en el espejo, algo la afecta, pero no comprendo que es.
Un día que me que sola, fui al cuarto de Edra, me miré en el espejo y no logre ver más que el juego de mis manos en el reflejo, una sonrisa pícara que me atraía a dejar de ser yo durante unos minutos, cerre los ojos y me aleje.
Ahora cada que Edra se va, voy a mirarme al espejo. Cada que Edra apenas habla yo apenas contesto. No me he atrevido a decirle que he encontrado su secreto.

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