sábado 25 de diciembre de 2010

Espejo


No se mira el espejo de frente. No se pone uno a observar el rostro cuando ha derramado lágrimas, los ojos enrojecidos, la cabeza apasionada no mira bien los ángulos de la barbilla, la inclinación de la cejas, ni la propia profundidad de los ojos. Son momentos en los que uno debe echar un trapo sobre el reflejo, taparlo, evitarlo. Sentarse a mirar el viento, a escuchar el tráfico, a observar la gente que pasa.
No se mira uno en pedazos. Cuando la mañana sonríe y uno puede devolver la sonrisa es cuando se ha detenido la cabeza; se puede comprender que situación ha detonado el estallido de un lamento, que antes de ser catártico se desborda en histeria, toda emoción visceral deja en descubierto el temor que se alberga.
Se debe mirar uno como un todo, aún inacabado, sólo en días que uno tiene un gesto hierático es capaz de observarse en el espejo sin sacar del mismo demonios internos, externos u otros seres que pueden adherirse a nuestro lado oscuro y desatar los maremotos que suben del estomago hasta el cerebro, pasando todo el ardor cerca del corazón.
Se debe mirar tratando de creer que todo está bien, de preferencia siempre, es la única foma de engañar al espejo, es solicitarle un favor como si fuera cuento de hadas, es creer que nos dice la verdad cuándo le preguntamos por nosotros y si acaso miente, será nuestra sonrisa la que le crea y no un torpe miedo que no tiene nombre.

lunes 20 de diciembre de 2010

Cerrando año

El año se acaba. Los días se cuentan ya por horas. Se cierra un ciclo y se abre otro. Día a día contemplo el recuerdo de los actos, se llama al pasado para poder cerrar con llaves de oro la memoria.
Los estrategas están discutiendo un nuevo ciclo: plan de deseos, plan de acciones, plan de palabras, plan de sueños, plan de minutos secuenciados. Cada uno toma lo que más ocupa y desaparece. Sin decir nada se esconde tras bambalinas esperando iniciar la función.
Miró relajada los libros, los números y las letras. Sabemos que el futuro indeciso tiene una ruta trazada, mas no es mi deber saberla ahora, tan sólo vivir camino arriba cada día.

miércoles 15 de diciembre de 2010

Perdida

LA mano pasa lenta por el rostro que mira la luna. La luna se queda callada y los amantes bailan.
Nada se escapa al recuerdo. Una mujer borra el pasado escribiendo con sangre el presente que la llama. Sabe que él está cerca y escribe el bosquejo de un rostro, las palabras del encuentro. Se detiene, quema la hoja y la entrega al viento las cenizas.
Todo ha enloquecido cuando a media tormenta dos se toman de la mano y caminan retando a los rayos para atravesar los campos. Llueve y se desea caer. Una cama tibia espera. Todo en pedazos, reconstruirse desde la primer palabra. Sin nombre sigo tu rastro.

jueves 9 de diciembre de 2010

Asimetría

No sé. No digo tampoco no es como años antes que gritaba mi ignorancia. Tampoco digo decidida sobre los pasos de mi historia.
Ahora soy silencio, ni lágrimas ni soledad. Dejo que tus manos gesten su danza y las dejo bailar solas con la silueta que nombras, no con mi cuerpo o mi nombre. Mi cuerpo se esconde entre las murallas medievales de otro lugar, de otro tiempo, ruinas que se caen ante la mirada de los cibernautas. Asumí que ni el deseo me permite compartir las noches contigo. Fuiste de los pocos hombres de mi vida, que me gusto demasiado físicamente, mucho antes de saber su nombre. Somos seres de extrañas dimensiones que chocan con miradas. No vale la pena que perdamos el tiempo construyendo una quimera, el destino nos lo va a cobrar.
No vale la pena caminar tomados de la mano, justamente cuando sé que tus palabras van con el viento y tus actos con el agua, en cambio mis palabras van con el fuego y mis actos con la tierra, más precisamente con la montaña.
No somos el contrate que nos permite formar un tejido. Somos acaso un encuentro de guerreros buscando sobrevivir.
Tu eres fuego. Yo soy aire. Y aunque nuestra palabras habiten el opuesto, no podemos ser uno.