miércoles 21 de julio de 2010

Cuidarse de la oscuridad


Estos días en que la luna está ausente, se anda uno metiendo debajo de la cobija, que la negra noche no se robe la luz de los ojos, que la oscuridad no ande tras el rastro de la piel, así en silencio, uno se queda dormido, esperando la aurora y sin que se mire las manecillas del reloj lleguemos a las ocho de la mañana.
En la mañana ya se relaja el cuerpo, se le da un saludo al sol y se camina directo al jardín, se sienta a la mitad y se saludan los cuatro puntos cardinales, para que los vientos se apuren con buenas noticias.
Es en días como esos que la luna se comienza a luchar por ser otra vez luz, para otra vez poder andar de noche con la sombra a los pies, aunque sea por instantes robados a la misma oscuridad.

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