martes 16 de marzo de 2010
Del cielo
La nube se movía lentamente. El aire la empuja por los cielos y la hacia transformarse, de dragón paso a pollito y termino como ave.
Daniel la mira, a sus cuatro años observa detenidamente. No juega con sus compañeros, sólo mirá el cielo y cuando me descuido me abraza plantandome un beso en la mejilla derecha.
Me toma desprevenida. Observo más tiempo la nube y desaparece, Daniel me dice: "la nube se va, pero yo me quedo". No puedo decirle que ni él se queda, ni yo, ni la nube. Al final, a sus cuatro años entiende más que yo la facilidad de la vida.
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