Daniel no quiere comer, me dice que el atún no le gusta... que él está platicando con el señor, que no hace nada malo. Tiene razón, pero debe regresar con sus compañeros a la terraza del desayuno porque su Miss lo buscará y generará un gran lío. Lo llevo con el resto, le pregunto que si hoy si quiere ir a mi salón y dice que si, que hoy si va a ir; no se queda con el grupo hasta que otro profesor lo lleva con el resto y comienzan a correr del baño al salón. Le doy la clase a su grupo, no ponen atención, es el primer grupo que no logro que me ponga atención, jugamos, se relajan y medio cuento un cuento. Se van de uno a uno a su salón, pasan cuando su Miss ya tiene lista su mochila, Daniel es de los últimos, tiene una cara que me llama la atención, no sonríe, es medio serio, es buen niño, a pesar de llamarse Daniel no juega bromas y hace muy pocas travesuras. Daniel es de los últimos, me gusta tenerlo cerca y sin pedirlo me dice: "Miss te quiero mucho", lo abrazo, le digo que "yo también lo quiero mucho". Me abraza y me quedó con él un rato, algo tiene que me relaja el corazón, quiero creer que yo también le doy algo para que él relaje su corazón. Al final se va a su salón. Daniel tiene algo que me hace feliz estar a su lado, abrazarlo, quererlo cerca. No sé que piense de mi, pero mientras quiera ser abrazado lo haré.