
Imagino lo que el tiempo me hace, sólo lo imagino porque al paso de estos días no lo noto, no lo puedo tocar, sólo siento que por momentos se vive tan rápido que puede que no sea yo la que se mira al espejo, tal vez me miento, ni siquiera pienso lo que debo sentir, lo que soy. El rostro que me mira es una máscara perdida en el tiempo, en un espacio que parece ser el mismo, mas hay algo en efluvio de los otros que me mantiene alerta.
Imagino que soy yo la misma de ayer, la que siempre ha soñado lo mismo, la que de alguna manera repite el mismo nombre en el corazón, oculto y secreto como tambor estalla. Pero me miento, me miento con miedo para no acelerar nada que no deba presionar. Sé que los sueños se me han evaporado como nubes en pleno día de verano a las tres de la tarde, el vapor me adormila, trato de dejar que el sopor me invada y aletargue mi vida, pero no pasa nada, no sucede más que algún piquete de algún mosquito que me hace rascarme, él hombre que me mira dice que se llama vida, yo le llamo molestia.
Es así como mi cuerpo se rompe en tus brazos, con la seguridad que mañana no sabrá que habrá pasado hoy, pero te mirará y entonces entenderá que el tiempo no pasa en vano.

