sábado 29 de agosto de 2009

Viene entonces



A veces la casa se llena de amor
y las puertas se abren
y las ventanas se abren
y los platos se rompen
y la cama se destiende.



En esos casos la casa se queda en baile
y después viene un largo silencio.



lunes 24 de agosto de 2009

Desconocer



Apenas el susurro se derramo en mi boca cuando todo estaba en su lugar.

Apenas las palabras se callaron cuando estuvieron a punto de rozar mi rostro.

Apenas las manos se contuvieron cuando me atraparon en la penumbra de mi cuerpo.

Apenas la noche dijo tu nombre cuando te mire en mi cama.



jueves 20 de agosto de 2009

Sombra de árbol


Es de día, el árbol que tantas veces soñé por fin lo tengo frente a mis ojos. Lo miró, me siento debajo de su sombra, por momentos lo abrazo y comienzo a contarle las veces que lo vi en mi sueño, las veces que le platique una y otra vez lo segura que me sentía debajo de su sombra.
Me quedo quieta, callada. Se acerca con pasos calladitos Augusto con sus apenas cinco años. Se sienta a mi lado y con sus grandes ojos me pregunta "¿Por qué... por qué le hablas a él...a... el árbol ....si no te va a responder?"
Le digo que de niña creía que los árboles hablaban y que eran abuelos que la tierra nos prestaba.
Augusto se sienta en mis piernas y toma mis manos. Comienza a acariciarlas, por un momento les habla. Le pregunto "¿Por qué le hablas a las manos si no van a responderte?". Me sonríe, abre aún más sus ojos y me responde "Porque tú si me escuchas y me vas a dar lo que le pido a tus manos". No pude negarme, lo abrace durante el resto de la tarde mientras le contaba los cuentos que pedía, uno detrás de otro, hasta que la noche se lleno de estrellas.


lunes 17 de agosto de 2009

sábado 15 de agosto de 2009

Los días de los días


Estos son días en que la mañana viene con el tiempo oportuno. Llega cuando las palabras corren y se va cuando las palabras han quedado guardadas en los cajones. Los días tienen hambre de saberte y se andan con paso seguro queriendo sorprenderte. Ellos suponen que encontraran la forma de no dejarte ir.
Les hablo a la hora de la aurora. Les repito que tu nombre, que tu rostro te pertenecen y nada podrá detenerte, ni siquiera sus planes en los cuales las cadenas, los amores y el futuro te muestran que si te quedas todo estará bien. Les digo que los humanos tendemos al error y el olvido, no me creen y vuelven a la batalla por retenerte.
Segura de que no podrán contra tus decisiones, me siento a mirarlos, sin decir nada, sin oponerme a lo que hacen. También pienso que si al final, ellos te ganan mi victoria será total y tú no pondrás resistencia contra lo que el destino ha escrito.