sábado 28 de febrero de 2009

Futuro


Las imagenes se fueron mostrando, retratos lejanos de un pasado, de un tiempo. La memoria comenzó a despedirse de todo. Cerró ciclos, personas, lugares, momentos que ya no debían acompañarla para los siguientes días.

Los nombres que se repetian, los dejo correr en las espirales que había construido desde hacia años y seguían cerrados hasta ese instante que las manos se volvieron águilas y pudieron volar.

Y en medio de la oscuridad, se olía el amanecer, el cambio, el futuro, la promesa, los decretos; cada paso fue sólo un segundo, un segundo antes de vivir lejos de la montaña... en los valles donde la vida anda tranquila.

lunes 16 de febrero de 2009

Respirar



Hay días que el mundo
debería percatarse de que los humanos,
aún en la vileza más grande...
no podemos borrarnos los lastres
del dolor que nos aqueja ser.



sábado 14 de febrero de 2009

Sola


Son días en que la cama se siente fría. Las lágrimas que han corrido por las mejillas, son enormes ejercitos cargados de misiones para la libertad del corazón, que por más que corren, que huyen, no alcanzan a liberar ni un apice de dolor.
El cuerpo se hunde y parece tumba la cama. Se jalan las cobijas, se hace nudo, le pone anclas y duerme, esperando que el calor del cuerpo caliente un poco la sensación que los ojos no pueden detener, no pueden parar el suceso del llanto.
De repente amanece y uno no quiere abandonar la cama. La cama que parece el único lugar seguro, el único que entiende lo que necesito y el sitio para hacer lo que se tenga que hacer en el momento justo.

Son días en que la palabra refugio sólo apunta a la cama.



domingo 8 de febrero de 2009

Huida


Se detuvo. No digo nada. Se fue deteniendo en cada momento, en cada segundo, en cada instante, hasta quedarse detenida.
Nadie le dio importancia, creían que era parte del acto. Ni un paso más para adelante, ni un paso para atrás, en medio del salón portando un vestido negro, el cabello suelto. Sin voz. Sin palabras para decir aquello que durante meses ensayo.
Un hombre, que supongo era su pareja, se acerco, la tomo de la mano y la llevo al frente. Subió al escenario. Tomo el micrófono. Lentamente las palabras le salieron, entonadas con la voz más dulce y profunda que pudieron decirse esas palabras. El hombre la tomo de la mano, le ayudo a bajar del escenario, la tomo por la cintura y la acompaño a ir en medio del salón con todas las miradas sobre ella y los aplausos, algunas lágrimas, algunos gritos, pocos abucheos.
Ella se movió tan rápido las piernas le dieron, tan rápido él le susurraba, tan rápido entraban más hombres a alejar a las personas de ella, tan rápido se pudiera huir de aquel acto que para ella había terminado.

Ya lejos del lugar, sabe que era lo que debía hacer, lo que las palabras debían contar al mundo. Retirarse en plena función es algo que nadie puede entender.