miércoles 21 de enero de 2009

Meandra, el dolor

Hoy es de esos días que el estomago no le para de temblar, siente un abismo a sus pies a pesar de caminar por suelo, por las canteras, por los valles. Sabe que en algún momento de pronto comenzará a volar, un aprendizaje tardío pero que cualquier ser de su especie tiene que hacerlo. Despertar fue andar de un sueño a otro y entre mil sensaciones que no le llegan a los pies, la cabeza perdida no entiende lo que es mañana ni pasado. El cuerpo comienza a moverse, se sacude, se quita el barro, rompe su estructura vieja, hay algo en el ambiente que lo hace moverse para recordarle que su lugar es cerca de los dragones, en las montañas, en las fortalezas que se llenan de aveandantes dorados en tiempos de inviernos, en donde se gesta su especie, en donde todo es magia azul y violeta.
Meandra mira constantemente las nubes, les teme, le recuerdan esa noche en la que todo se perdió por una tormenta y se rompieron sus alas. Meandra no comprende porque nadie la busco después de esa noche.
Los magos que la cuidaron, le enseñaron artes que combinadas con las suyas la han vuelto una experta en la curación. Ella les ha regalado plumas azules, rojas, moradas, negras y blancas a cambio de todos sus cuidados. En la tierra de los magos hay uno en especial que le habla sobre su fallida decisión de no volar.
Desofo la mira todos los días y le cuenta lo que él como Mago del viento disfruta andar en los cielos. La empuja a volar. Su cabello blanco la hace que piense en lo que por estar lejos de los suyos se pierde. Desofo es un mago en edad adulta, su vida después de la guerra con los salvajes ha sido sólo para hacer que los jóvenes a su cargo hagan del viento un amigo como lo es de él. Meandra sin ser maga, pero por ser un aveandante está bajo su cuidado.

Desofo comienza a desesperarse, el miedo de Meandra a volar es terrible, ni sus peores aprendices han dudado tanto. Desofo sabe que debe pedir ayuda, hay magos que no saben volar, pero saben mirar los futuros, tal vez ellos descubran que hacer para que Meandra vuele.

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