domingo 25 de enero de 2009

Gracias a ti sé que el amor existe


A mi Abuelo
por lo que me dejo en mi vida

Fue ese viaje de Manzanillo que tenía que regresar unos días antes, y tú dijiste que regresabas conmigo. Te dije que podías quedarte a disfrutar del mar, de ese mar al que tú me enseñaste a querer, a tenerle respeto, a nadar en él.
Dijiste que no debía viajar sola. Subimos al coche y pasamos ocho horas hablando, platicamos de cómo fue que encontraste a mi abuela y te enamoraste de ella. Me contaste de tus hermanos y cómo trabajaste en la coca-cola y en pepsi, me dijiste además sus diferencias.
Platicamos del árbol genealógico, de los orígenes del estado, de tu vida, de muchas cosas.
Duró ocho horas el regreso, un regreso que me llevo a conocerte y entenderte un poco más allá de lo que sabía de ti.
Y hoy, sin decir adiós te adelantaste, te fuiste, me dejaste sin saber que hacer a partir de hoy, sin saber como volver a ver al Mar sin pensar que fue por ti que aprendí a respetarlo y quererlo.
Pero gracias a ti sé que el amor existe, que Dios existe, que la familia existe, que los logros existen, que la suerte existe, que tú donde quieras que estés exististe de tal y única forma que el resto de mi vida podré pensar en esas ocho horas donde descubrí que mi Abuelo era un hombre que tenía el corazón tan grande para querernos demasiado.

2 Extranjeros dicen...:

deivid dijo...

Un abrazote, Leti, para ti y Alfredo. Que en las letras viva el viejo.

Mariada dijo...

Tu abuelo nos tuvo, a mi hermana y a mì, màs de un mes hospedadas en su casa mientras nuestra familia nos alcanzaba. Tu abuelo tenìa una sonrisa esplèndida el ùltimo dìa que tuve el privilegio de verlo, y me dijo que me parezco un montòn a mi madre. Y me abrazò tan fuerte....... Tu abuelo aparecìa siempre en los momentos que se necesitaba apoyo sin que uno lo llamara. Tu abuelo fue un hombre inteligente y bueno. Y no soy su hija, ni su nieta, ni soy nada, pero me he quedado de piedra con su inesperadìsima partida...... que llevò a cabo con la prudencia, discreciòn e infinito amor con que siempre viviò. Que Dios lo tenga en su gloria y que desde donde estè, nos mire con compasiòn y la sonrisa que jamàs olvidarè. Te quiero un montòn, Leti de mi vida, hija postiza de mi corazòn. Y hasta pronto, Don Eugenio. Ada.