sábado 11 de febrero de 2012

Yo

Transformarse cuando la cabeza no entiende de cambios es difícil.
Mirarse como dice el espejo que se es, a veces es generar monstruos que sólo la cabeza proyecta, pocas veces uno observa lo que tiene delante y acepta que ese es, tal como es, la persona que está frente al espejo.

No se debe temer lo que se tiene en frente, no se debe correr sin observarse detenidamente.

A veces, las respuestas son delicadas, pequeños dientes de león que al soplarlos se esparcen en el cielo y uno se queda con más dudas.

sábado 31 de diciembre de 2011

Se acabo


Que se acabe un ciclo
sólo significa que,
otro está por iniciar.

¡Feliz año nuevo!




martes 20 de diciembre de 2011

Tempo


Adagio
de mañana con cielo nublado, viento frío y la taza de café medio vacía.

Allegro de tarde con cielo rojo, sonrisa de niños y algodón de azúcar.

Presto de noche con cielo y luna, movimiento de manos y voz silenciosa.

Lento de madrugada sin cielo, diríase con techo, con cobijas y tu cuerpo.

sábado 19 de noviembre de 2011

Soy...




Soy imán de la locura masculina, de los lamentos femeninos, de los sueños infantiles y de los secretos de los adultos mayores. Soy imán de recuerdos que se enfrascan con decisiones no tomadas y hubieras perdidos en la ramas del árbol de la vida.
Soy canción que arrulla a viajeros insomnes, suplicantes de Morfeo y como ayudante suya, los encamino a sus brazos. Soy esa mujer que al mirarme suplican un abrazo y quieren darme su corazón por lo menos quince minutos para que cure las heridas.
Soy cabeza de hombre, con largos cabellos y miles de dudas, que hace retorcer los pensamientos más estructurados. Soy curandera con las manos y enfermera de aquellos que van saliendo del abismo.
También soy oscuridad, laberinto, rompecabezas, maldición, abrazo, seducción y cuantos adjetivos quieras darme.
Soy. En este mundo de proyectos, de seres inacabados, de existencias transformadas, deformadas, soy siendo. Ni Sartre, ni Heidegger, ni Nietzsche, ni Empédocles son mi guía. Es Nothomb, es Lispector, es Castellanos, las que me llevan de la mano en la locura de ser.
Soy el retazo de mujer que muchos no imaginan. Soy la mujer que muchos no tienen idea que existe. Soy Ella que se mete en la cabeza de tantos y luego no olvidan, pero lo niegan, soy su pesadilla que les come la cabeza.
Soy la maestra de los cuentos, no los hago, los cuento y los niños de tres años se aferran a mis piernas para que les haga olvidarse del tiempo, sólo compartir palabras fantásticas, sólo dejarlos hablar de lo que ellos quieren decir, sólo creer que vivimos un mundo diferente.
Soy. Ser siendo. Ser aquello que se es y que se desconstruye para construirse todo el tiempo.
Soy el consuelo de muchos, el olvido de tantos, el instante de millones, el refugio de otros.
Nadie cuestiona lo que soy, nadie comprende que puedo ser dulzura y horror.

lunes 31 de octubre de 2011

Reir



El mundo es sólo

la sonrisa de una luna

que se carcajea

con toda la dentadura

domingo 25 de septiembre de 2011

CAJAS DE PANDORA, 29 años y 364 días


Primera: Amores fallidos... gracias por jugar.. y adiós... el año que inicia ya no los quiere como un anhelo, tan sólo recuerdo de otro tiempo, aprendizaje para el presente...

Segunda: Planes. El destino te dice, cuidado con lo que deseas se puede hacer realidad. También te dice que no todo deseo se va a cumplir. Así que, planes como esbozo y después la intensidad del día a día... se aprende "Sólo por hoy".

Tercera: Creencias. A veces uno cree, luego pasa algo y piensa que su creencia es mentira. Luego, a través de muchas lecturas, muchas ideas, muchas charlas, mucho pensar, se construye la propia, la que a uno le llena. Se pueden creer muchas cosas, lo importante es saber porque se cree.

Cuarta: Ideas. Toda idea es un objeto de cambio constante, toda idea se forma, se transforma, se deforma, incluso una idea puede cambiar en cosa de segundos. Desde ahora, nada es estático, ya lo decía Heráclito.

Quinta: Ciclos. A veces nos duele entender que algo se ha terminado, a veces negamos el cambio, la transformación aún cuando empuja. Ya no resistiré los cambios, cerrar y abrir. Todos los días. Todas las esencias.

Sexta: Secretos. Me quedare con los que tengo, nacerán más y quedaran guardados. Oculto otros tantos... tantos... que esos no serán nombrados.

Séptima: Espiritualidad. Secreto mío que sabe cada árbol que miro, cada montaña que anhelo. Son ellos y lo divino, cualquiera que sea su nombre, lo que existe en mi.

Octava: Deseos. No te contaré de los que se escriben con el dedo sobre las nubes, ni aquellos que duermen sobre la almohada. Diré que existen, incluso algunos que no son para mi beneficio. Desear es un verbo mágico.

Novena: Personas. Algunas llegan, otras son, otras se van. Cada una de ellas genera un archivo en mi vida. Algunos no tienen ni rostro ni nombre. Son esencias que de alguna manera están. Sin embargo uno está solo y que aprender esa soledad.

Décima: Oscuridad. No sé puede negar que dentro de uno vive un contraste que me hace estar en lucha constante en mi. El reto de vida no es contenerlo, es conocerlo, saberlo, usarlo a favor nuestro, asumirlo. Sólo atreviéndome a entender mi oscuridad, comprenderé mi luz.

jueves 8 de septiembre de 2011

Regreso a casa



El corazón está callado. Apenas saluda al sol. Y llora con los atardeceres.
El corazón no sabe que le pasa. Se da vueltas y vueltas entre los árboles y no encuentra respuesta. Un silencio controla todo. Nada se responde. Nada encuentra sentido. Un ermitaño del sur llega. Lo mira de frente y extiende sus manos, el corazón brinca en ellas, se acurruca.
El ermitaño sube la montaña con él en su mochila, por las noches le cuenta de lugares lejanos, de países donde no existe la noche y de otros en los que sólo ven lunas. A la hora de dormir, lo deja sobre el suyo para escuche la vida que se esconde en su cuerpo. El corazón deja de llorar y esboza una leve sonrisa antes de dormir.
Al llegar a la punta de la montaña, el ermitaño habla con las aves en busca de las águilas. Le explica al corazón que ha terminado su misión, que él no puede seguir ayudando, que por ello convoca a las águilas, ellas lo llevaran más allá del cielo y entonces podrá encontrar su lugar.
El corazón llora. Le dice que quiere quedarse con él. El ermitaño le dice que no, que el debe buscar otro corazón perdido para llevarlo al lugar que pertenece. Cinco águilas de plumas plateadas aparecen, una de ellas extiende una canasta al ermitaño donde deposita el corazón. Lo besa por última vez. Las águilas levantan vuelo y se pierden en el cielo. El ermitaño no sabe el destino del corazón, sólo había entendido que era lejos, mucho más allá de la luna.
El ermitaño sigue sin entender cómo es que sabe que hacer con cada corazón que se encuentra. Sólo entiende que deben de llegar al lugar que fueron forjados.